La IA todavía no paga fuera de la tecnología, y el economista de Apollo dice por qué: el negocio es juicio
Torsten Slok no encuentra mejoras de márgenes ni de ingresos por empleado en las empresas del S&P 500 fuera de las siete grandes tecnológicas. El caso Deloitte en Australia ilustra lo que falta.
La inteligencia artificial no ha mejorado los resultados de ninguna gran empresa fuera del sector tecnológico, según una nota de Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management, citada por TechCrunch el 25 de octubre.
<p>Slok mira lo que llama el «S&P 493»: el S&P 500 sin Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla. En ese grupo, los márgenes de ganancia y los ingresos por empleado se ven planos y no hay evidencia de que la IA esté elevando la productividad. «Pese a las inversiones masivas y a la euforia generalizada en torno a la inteligencia artificial, la tecnología no ha dado ningún retorno financiero a las empresas estadounidenses fuera de la tecnología», escribió.</p>
<p>El economista duda de que sea solo un rezago. Cree que será difícil para esas empresas convertir una inteligencia cada vez más barata en más crecimiento y mejores márgenes. Su argumento cabe en una línea: «La IA puede ser una gran calculadora, pero en los negocios la inteligencia es sobre todo juicio». Y lo amplía: «La IA no entiende de rendición de cuentas, confianza, cultura, reglas no escritas, dilemas éticos ni equidad».</p>
<p>Esa lista describe casi entero lo que una organización sabe y no tiene escrito. Las reglas no escritas, la confianza con un cliente o el criterio para decidir qué riesgo se acepta viven en las personas y en su historia compartida. Un modelo puede resumir documentos, pero no hereda ese conocimiento si nadie lo registró.</p>
<p>Un ejemplo de esta semana lo muestra. El gobierno de Australia Occidental pide a Deloitte que acelere la devolución de los A$166,000 que pagó por un estudio sobre fusionar tres universidades, informó The Guardian. Deloitte declaró que usó IA generativa para reunir investigación, resumir información y corregir el texto. El informe traía referencias inexistentes, un enlace con una etiqueta de ChatGPT y sumas con diferencias de A$260 millones y A$311 millones.</p>
<p>El informe también llamaba a Curtin University por un nombre que no usa desde 2010. Es un detalle que cualquier persona del sector habría corregido. «Cualquier error en un informe como este, sobre todo en algo tan polémico como una fusión de universidades, desacredita el informe», dijo el profesor Stephen Bartos, de la Universidad de Canberra.</p>
<p>La herramienta hizo su parte y el juicio que debía revisarla no estuvo. Para una empresa dominicana que mide su retorno en IA, la pregunta útil es quién firma cada resultado y con qué conocimiento de la casa lo revisa. Sin ese responsable, el ahorro de horas se paga después en credibilidad.</p>
<p><em>Fuentes: <a href="https://techcrunch.com/2026/10/25/ai-delivers-zero-financial-payoff-to-most-companies-according-to-apollo-economist/">TechCrunch: «AI delivers ‘zero financial payoff’ to most companies, Apollo economist says»</a>, 25 de octubre de 2026; <a href="https://www.theguardian.com/australia-news/2026/oct/26/deloitte-report-wa-university-mergers-260m-discrepancy-ai">The Guardian: «‘Extremely disappointed’: WA government seeks reimbursement from Deloitte over flawed university report»</a>, 25 de octubre de 2026.</em></p>